Luego de que el pasado viernes a través del Ayuntamiento de la Capital comenzaron con acciones de limpieza en el Camino Viejo a Guanajuato, entre las colonias Nuevo Progreso y Puerta de Piedra, los vecinos han solicitado la pavimentación de este tramo y mayor seguridad en la zona que se ha convertido en punto rojo de hechos violentos, además de un foco de infección que transeúntes y automovilistas en la colonia deben atravesar con miedo e incertidumbre.
En el sitio, donde se han reportado asaltos, el abandono de cuerpos e incluso el asesinato de un policía municipal, habitan dos familias en casas improvisadas con cartón, madera y láminas, entre otros materiales. Se trata de Abdon Vargas Santos y su esposa, Verónica Hernández, quienes desde hace tres años llegaron al predio y han enfrentado las inclemencias del tiempo y la falta de condiciones dignas para vivir.
A pesar de ello, aseguran que nunca han solicitado apoyo a instituciones públicas.�“Nunca habíamos recurrido a ni una institución, ni nos habíamos arrimado a nadie, nosotros solos habíamos hecho todo”, comentó Vargas Santos, mientras apoyaban en la limpieza del predio y contó que los vecinos los dejaron habitar ese espacio a cambio de apoyarlos en la limpieza, sin embargo las personas acuden a este lugar a depositar muebles, basura y otros residuos, utilizándolo como tiradero clandestino.
Ambos se dedican a la recolección de plástico para sobrevivir, una actividad que comenzaron hace un año y aunque aseguran no haber sido víctimas directas de delitos en el lugar, reconocen que vivir en medio de la inseguridad y sin servicios básicos representa un reto diario.
La señora Verónica Hernández explicó que las condiciones climáticas son otro de los desafíos: “En tiempo de frío nos tapamos con plásticos y ya no pasamos frío, pero pues también es peligroso… lo más difícil también ha sido lidiar con las personas que vienen y tiran las cosas aquí afuera”, señaló.
El señor contó que con anterioridad se dedicaba a trabajar en una vulcanizadora, sin embargo dificultades le impidieron seguir, por lo que llegó con su familia a este predio adoptando parte como su hogar y las limitaciones económicas los han llevado a permanecer en la marginación, con la esperanza siempre de cambiar sus condiciones de vida actuales.
Don Abdon Vargas contó que pese a las condiciones que enfrentan actualmente, su aspiración es poder darle a su familia un espacio más seguro y estable, con un futuro objetivo de poder instalar un pequeño taller mecánico: “Quisiéramos algo, una casita bien, ya lo que es. Ya para no andar batallando, ni nada”. Mientras tanto, entre la incertidumbre por la inseguridad y las limitaciones económicas, estas familias permanecen en ese espacio.


