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viernes, marzo 13, 2026
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«Hacemos lo que podemos, pero no basta», familia de nuevo amanecer pide apoyo para su escuela del Conafe

El agua no llega al plantel desde hace semanas. En el baño, el tanque se rompió y ya no funciona. Las madres traen cubetas desde sus casas, pero apenas alcanza para limpiar o refrescar a los niños cuando el calor se vuelve insoportable.
Así transcurre el día en la escuela comunitaria de Nuevo Amanecer, en el municipio de Cerro de San Pedro, donde once niños de preescolar y algunos más de primaria estudian en condiciones que —dicen sus habitantes— “ya no se pueden sostener solos”.
La escuela pertenece al Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), un programa federal que lleva clases a comunidades rurales donde no existen planteles oficiales. Sin embargo, el esfuerzo de maestras y familias apenas alcanza para mantener el espacio en pie. Los techos, hechos de lámina corroída, dejan pasar el agua cuando llueve; el suelo es de tierra suelta, y las ventanas sin vidrio se cubren con pedazos de tela para resistir el sol.
El aula del preescolar mide dos por dos metros y dentro caben apenas las nueve bancas viejas que las madres han reparado una y otra vez con clavos y cinta adhesiva.
“El baño no sirve desde hace meses. Los niños aguantan porque no hay agua y no tenemos dónde lavarnos las manos”, cuenta, vecina de la comunidad. “Nosotras hemos tratado de componerlo, de traer cubetas, pero es cansado. Ellos merecen algo mejor”.
El calor, que llega temprano, obliga a suspender los juegos al aire libre. El patio, sin sombra, se convierte en una plancha ardiente desde las diez de la mañana. Las madres insisten en la necesidad de un espacio techado donde los niños puedan moverse sin exponerse. “Queremos un techo, aunque sea con láminas nuevas, para que salgan a jugar.A veces se enferman del sol, o de los riñones, por el calor que hace aquí”.
Sin agua potable, sin materiales didácticos, sin uniformes ni mobiliario suficiente, las familias han decidido organizarse. Han realizado ventas de dulces y rifas comunitarias para reunir dinero y comprar lo indispensable: pintura, cuadernos, láminas. También han buscado apoyo del ayuntamiento de Cerro de San Pedro, donde, aseguran, hay disposición, aunque el carácter federal del programa CONAFE limita la intervención directa.
La maestra comunitaria Elvia Juárez, quien atiende a los pequeños del preescolar, reconoce el esfuerzo colectivo. “Aquí todos ayudan: las mamás, los papás, los niños. Pero hay cosas que ya no se pueden resolver sin apoyo externo. Lo básico falta: agua, sombra, material para trabajar”, comenta. “Aun así, los niños llegan con ilusión. Eso nos mueve”.
Dentro del aula, los pizarrones están dañados y los materiales se improvisan con cartón o botellas recicladas. Las madres fabricaron columpios con llantas viejas y colocaron una puerta amarilla que da la bienvenida al pequeño recinto. Es su manera de resistir.
“Hacemos lo que podemos, pero no basta”, repite una madre mientras limpia el piso de tierra.
Los habitantes de Nuevo Amanecer piden apoyo para rehabilitar el aula, reparar el baño, instalar un techo en el patio y contar con agua potable, además de útiles escolares, mobiliario, uniformes y material didáctico para los niños. Explican que no buscan caridad, sino condiciones dignas para aprender, un espacio seguro donde la educación no dependa solo del esfuerzo comunitario. “Queremos que la escuela deje de ser una promesa pendiente —dice una madre—. Que nuestros hijos aprendan en un lugar donde el techo no se caiga y el agua no falte. Eso es todo.”
Para hacer llegar cualquier tipo de donación y ayuda, puede contactarse al siguiente teléfono : ‪+52 56 6434 0770

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