San Luis Potosí se ha convertido en uno de los focos nacionales en atención psiquiátrica infantil: entre enero y septiembre de 2025 se registraron 4,897 consultas de paidopsiquiatría, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Información Básica en Materia de Salud (SINBA), la Coordinación de Programas Preventivos del IMSS-Bienestar y el Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS/DGIS).
La cifra coloca al estado como tercero a nivel nacional en volumen de consultas —solo detrás del Estado de México y Puebla—, aunque con una plantilla preocupantemente reducida: solo dos psiquiatras infantiles y doce psicólogos clínicos atienden toda la demanda.
El incremento de atenciones por salud mental infantil en San Luis Potosí ha sido constante: en 2022 se registraron 1,629 consultas, en 2023 4,711, en 2024 6,230, y en 2025, durante los primeros nueve meses del año, 4,897, lo que refleja una alta demanda pese a una leve reducción reciente.
Las autoridades del IMSS-Bienestar vinculan este comportamiento con el aumento de trastornos emocionales derivados del aislamiento social postpandemia, conflictos familiares y escolares, así como con una mayor identificación de casos por parte de los servicios de salud.
Sin embargo, el estado enfrenta un rezago importante en personal especializado, ya que cada psiquiatra infantil atiende más de 2,400 consultas en promedio, lo que representa una carga que puede afectar la continuidad y calidad del seguimiento clínico, mientras que entidades como el Estado de México cuentan con plantillas de apoyo mucho más amplias.
En el periodo reportado, San Luis Potosí muestra un volumen notable de consultas de paidopsiquiatría respecto al conjunto de entidades incluidas en los anexos: registra 4,897 atenciones en 2025 (enero‑septiembre), ubicándose entre las entidades con mayor demanda a nivel nacional, mientras que el total agregado reportado para IMSS‑Bienestar en ese mismo corte fue de 53,220 consultas; sin embargo, la dotación de especialistas en San Luis Potosí (2 psiquiatras y 12 psicólogos) es inferior a la de varias entidades con niveles de atención iguales o superiores, lo que plantea una diferencia entre la intensidad de la demanda local y la capacidad profesional reportada a nivel nacional.


