Aunque la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de San Luis Potosí reiteró que los cuatro elementos de la Guardia Civil Estatal detenidos en Zacatecas únicamente acudieron a un reporte del 911, la corporación evitó aclarar uno de los puntos más sensibles del caso: las manchas hemáticas localizadas en el automóvil civil en el que viajaban y que originaron sospechas de las autoridades zacatecanas.
En rueda de prensa, el titular de la SSPC, Jesús Juárez Hernández, insistió en que los agentes estaban cumpliendo con un protocolo de auxilio en la zona limítrofe y que no existe ningún indicio que los relacione con los siete cuerpos abandonados en el territorio de Zacatecas.
“Los compañeros fueron enviados desde Salinas porque recibimos un reporte del 911. Esa es la razón de su presencia. Es parte del trabajo coordinado que tenemos en la frontera”, explicó.
Sin embargo, cuando se le cuestionó sobre las manchas de sangre referidas por Zacatecas, Juárez Hernández evitó entrar en detalles, señalando únicamente que la investigación corresponde íntegramente al vecino estado.
“Por eso pedimos que el gobernador de Zacatecas supervise la integración de la carpeta. Queremos que todo se haga con el debido procedimiento”, expresó, sin profundizar sobre el origen o la naturaleza de los rastros hemáticos.
El secretario defendió que el vehículo —aunque era civil— sí era oficial y operaba bajo un comodato con la presidencia municipal de Salinas, pero no aclaró si el automóvil había sido inspeccionado previamente por la SSPC o por la policía municipal, ni cómo explicar la presencia de sangre.
“Es un vehículo proporcionado por el municipio. Se utiliza tanto por la Guardia Civil como por la policía local en el esquema de coordinación que mantenemos”, reiteró.
De acuerdo con la versión del funcionario, los agentes partieron de Salinas y fueron los primeros en llegar al punto donde ya trabajaban elementos de Zacatecas, lo que —dijo— confirma que ellos no participaron en el abandono de los cuerpos.
“Nuestros elementos estaban en Salinas antes de salir. Si estos cuerpos pertenecen a hechos ocurridos en Zacatecas, habría que demostrar que ellos estuvieron allá, cosa que no coincide con los registros”, añadió.
Personal de Villa de Ramos que también acudió al lugar informó que la detención se dio inicialmente sólo porque el automóvil no estaba balizado, lo cual la SSPC considera un procedimiento administrativo que podía aclararse con la documentación del convenio.
Pese a ello, el señalamiento sobre las manchas de sangre se convirtió en el punto central del viraje en la narrativa de Zacatecas, que posteriormente afirmó que los agentes estaban relacionados con los siete cuerpos, postura que la SSPC consideró apresurada.
“No se nos ha requerido información adicional ni se ha explicado por qué cambió la versión inicial. Por eso pedimos claridad”, dijo Juárez Hernández.
Aun así, la dependencia potosina evitó explicar si ha verificado el estado del vehículo, si tiene registro de su uso previo o si cuenta con evidencia que descarte que las manchas correspondan a un hecho distinto al que se investiga.
El caso permanece en manos de la Fiscalía de Zacatecas, mientras que en San Luis Potosí Asuntos Internos abrió expedientes administrativos. Por ahora, la duda central —qué ocurrió con ese vehículo antes de llegar al punto del auxilio— sigue sin respuesta.


