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lunes, marzo 9, 2026
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Ansiedad y autismo marcan la agenda de la salud mental en San Luis Potosí

Entre septiembre y noviembre de 2025, los registros del Instituto Temazcalli muestran que dos padecimientos concentran buena parte de la presión sobre los servicios públicos de salud mental en el estado: la ansiedad y el autismo. Juntos, estos diagnósticos generaron 1,105 consultas en solo tres meses, una cifra que por sí sola explica una parte sustantiva de la carga que enfrenta la institución.

La ansiedad se mantuvo como el motivo de atención más frecuente durante todo el trimestre. En ese periodo se registraron 618 consultas relacionadas con este padecimiento, lo que equivale a cerca de una de cada seis atenciones otorgadas por el instituto. Aun cuando el número total de consultas mensuales fue disminuyendo hacia noviembre, la proporción de pacientes con ansiedad aumentó, lo que sugiere que este trastorno no solo persiste, sino que se vuelve cada vez más dominante dentro del conjunto de problemas de salud mental que atiende el Temazcalli.

El impacto de la ansiedad no se limita al volumen de atenciones, sino también al tipo de tratamiento requerido. La mayoría de estos casos fueron atendidos en el área de Psicología, aunque una parte relevante necesitó intervención psiquiátrica, lo que da cuenta de cuadros que van más allá de episodios aislados y requieren seguimiento clínico continuo. De hecho, la gran mayoría de las consultas por ansiedad correspondieron a pacientes subsecuentes, lo que confirma que se trata de un padecimiento crónico para una parte importante de la población.

El autismo, por su parte, se consolidó como el segundo diagnóstico con mayor número de atenciones en el trimestre, con 487 consultas acumuladas. A diferencia de la ansiedad, este padecimiento mostró una estabilidad notable mes con mes, sin caídas abruptas, lo que refleja una demanda constante de atención especializada, principalmente en niñas, niños y adolescentes, así como en sus familias.

Los registros evidencian que el autismo genera un esquema de atención de largo plazo. Al igual que en el caso de la ansiedad, la mayoría de las consultas fueron subsecuentes, lo que implica procesos terapéuticos prolongados y una necesidad permanente de recursos humanos especializados. Psicología fue nuevamente la especialidad más solicitada, aunque la intervención psiquiátrica también tuvo un peso relevante en este diagnóstico.

En ambos padecimientos se repite un patrón demográfico claro. Los hombres concentraron la mayoría de las atenciones, con alrededor del sesenta por ciento de los registros, mientras que las mujeres representaron cerca del cuarenta por ciento. Esta brecha de género se mantuvo constante durante los tres meses y sugiere diferencias en la prevalencia, el diagnóstico o la búsqueda de atención, particularmente visibles en los trastornos del neurodesarrollo como el autismo.

La lectura conjunta de estos datos deja un mensaje contundente. Más allá de la diversidad de diagnósticos que atiende el Instituto Temazcalli, la ansiedad y el autismo destacan no solo por su volumen, sino por la continuidad que exigen. Son padecimientos que no aparecen de forma aislada ni se resuelven en una sola consulta, sino que sostienen, mes tras mes, una parte central de la demanda de salud mental en San Luis Potosí.

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