Especialistas y asociaciones se reunieron en el Hospital General de Soledad planteando un espacio donde las voces de pacientes sean protagonistas, más allá de diagnósticos y cifras; buscan sensibilizar sobre el dolor, el miedo y la dignidad en el proceso.
Médicos y organizaciones se reunieron en el Hospital General de Soledad para abrir un espacio de diálogo donde las voces de quienes viven con cáncer sean el centro de la conversación; lo anterior con el objetivo de sensibilizar la atención oncológica desde un enfoque más humano y cercano.
Los profesionales de la salud y organizaciones civiles sostuvieron un encuentro en el Auditorio del Hospital General de Soledad, donde plantearon la necesidad de colocar la experiencia de las y los pacientes como eje principal del acompañamiento durante el cáncer.
La asamblea fue integrada por el Dr. Octavio Cabrera y la Dra. Lidia Sánchez, junto con la Fundación Canica, Grupo Reto y la Clínica AIMHE, quienes enfatizaron en la colaboración para fortalecer la atención y el apoyo emocional en personas que enfrentan procesos oncológicos.
Durante el encuentro expusieron que hablar de cáncer sigue como un tema complejo en la comunidad, y que el impacto de la enfermedad va más allá de lo clínico, ya que puede afectar la identidad de las personas, su vida laboral y su entorno social.
En ese sentido, las y los participantes subrayaron que la alianza busca visibilizar procesos oncológicos que, en muchos casos, se manifiestan en la piel y pueden modificar la percepción que el paciente tiene de sí mismo, lo que incrementa el aislamiento, el miedo o la vergüenza.
“Nos interesa aportar valor a esta comunidad, entendiendo que el impacto del cáncer no es solo físico; también se manifiesta en el miedo, la vergüenza y los silencios que se guardan”, expresó uno de los representantes del grupo durante la jornada.
Indicaron que el objetivo primordial del proyecto es abrir un espacio de diálogo para que las voces de pacientes sean las protagonistas, además de generar mayor comprensión social sobre los factores socioeconómicos y culturales que influyen en la forma en que se vive la enfermedad.
Bajo la premisa de que “cada herida tiene una historia”, el grupo interinstitucional señaló que la intención no es únicamente atender lesiones o síntomas, sino acompañar a las personas de manera integral, con tratamientos especializados, accesibles y adaptados a la realidad de cada caso, con la finalidad de fortalecer la dignidad y la esperanza durante el proceso de recuperación.


