Entrevista con la Dra. Rosalba Medina Rivera, directora general del COPOCYT
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la participación femenina en la ciencia sigue enfrentando retos importantes que van desde barreras culturales hasta la falta de políticas públicas que permitan equilibrar la vida profesional y familiar. Así lo señaló en entrevista la doctora Rosalba Medina Rivera, directora general del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología (COPOCYT), quien destacó la necesidad de impulsar acciones concretas para cerrar la brecha de género en la investigación.
Desde su experiencia en el sector público y su cercanía con los ámbitos académico y empresarial, la especialista explicó que los desafíos que enfrentan las mujeres en la ciencia pueden resumirse en varios factores estructurales que aún persisten en la sociedad.
Uno de los principales, señaló, es la permanencia de estereotipos que limitan las aspiraciones de las niñas desde edades tempranas.
“Todavía en San Luis Potosí existen barreras culturales que impiden que muchas niñas elijan libremente qué quieren estudiar o incluso si pueden seguir estudiando”, afirmó.
La directora del COPOCYT explicó que esta situación se observa con mayor claridad en algunas regiones del estado, como la Huasteca y el Altiplano, donde factores culturales y familiares influyen en las decisiones educativas de las jóvenes.
Por ello, consideró fundamental promover desde la infancia un cambio en la percepción social sobre las profesiones.
“Tenemos que decirles a las niñas que pueden estudiar y ser lo que quieran: ingenieras, astronautas, mecánicas, empresarias o maestras. Tanto niños como niñas pueden convertirse en lo que deseen”, subrayó.
Otro de los desafíos importantes es la disminución de la presencia femenina conforme avanzan los niveles académicos. Aunque las mujeres representan más del 50 por ciento de la matrícula en licenciatura, la participación se reduce significativamente en estudios de posgrado y en la carrera científica.
De acuerdo con datos compartidos por Medina Rivera, en México existen más de 45 mil investigadores e investigadoras reconocidos por la Secretaría de Ciencia. En el caso de San Luis Potosí, mil 46 forman parte de este sistema.
De ese total, solo 408 son mujeres, lo que representa el 39.2 por ciento.
La brecha también se refleja en los niveles más altos de investigación. En el nivel tres del sistema, el más alto de reconocimiento académico, hay 50 hombres y únicamente 14 mujeres.
“Todavía nos falta mucho para hablar de una igualdad real en la ciencia”, señaló.
La especialista explicó que uno de los factores que contribuye a esta desigualdad es el llamado doble rol que enfrentan muchas mujeres entre la vida profesional y la familiar.
En muchos casos, la etapa en la que concluyen la licenciatura coincide con el momento en que socialmente se espera que las mujeres formen una familia, lo que provoca que muchas decidan no continuar con estudios de posgrado.
A ello se suma la falta de políticas públicas que permitan conciliar ambas responsabilidades.
“Nos faltan políticas afirmativas que ayuden a combinar la vida familiar con la vida académica y laboral”, explicó.
Aunque se han registrado algunos avances, como la implementación de lactarios en instituciones y empresas, aún se requieren más condiciones que faciliten la permanencia de las mujeres en el ámbito científico.
El acceso a puestos de liderazgo también continúa siendo un reto.
“No es que las mujeres no podamos desempeñar esos cargos, es que históricamente no ha existido una igualdad de oportunidades”, señaló.
Ante este panorama, la directora del COPOCYT enfatizó la importancia de impulsar vocaciones científicas entre niñas y jóvenes, especialmente en áreas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— donde la participación femenina aún es menor.
Finalmente, subrayó que visibilizar el trabajo de las científicas es clave para inspirar a las nuevas generaciones.
“Las mujeres necesitan referentes. Necesitan ver que hay otras mujeres haciendo ciencia, investigando y liderando proyectos”, concluyó.
En ese sentido, afirmó que el Día Internacional de la Mujer representa una oportunidad no solo para reconocer el trabajo de las científicas, sino también para reflexionar sobre los cambios necesarios para que más niñas y jóvenes puedan construir su futuro en la ciencia.


