Investigación revela una violencia cotidiana y estructural que marca la vida de niñas y niños en San Luis Potosí

Una revisión sistemática de información pública, cobertura mediática y testimonios de niñas y niños permitió trazar un panorama que apunta a la persistencia de la violencia en la vida cotidiana de las infancias en San Luis Potosí.
El diagnóstico “Realidades de las Niñeces en San Luis Potosí (2020–2025)”, presentado en rueda de prensa por abogadas, psicólogas y especialistas de Apoyare A.C. y de Shakti Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes, se construyó a partir de 1,258 notas periodísticas, más de 100 solicitudes de información y ejercicios en entornos escolares.
Entre sus principales hallazgos, el estudio documenta más de 10,211 denuncias en cinco años con víctimas menores de edad y 9,853 carpetas de investigación por delitos como violencia familiar, abuso sexual y violación. Sin embargo, solo el 3.5% de los casos logra avanzar a la judicialización.
“Las cifras muestran que la respuesta institucional sigue siendo limitada frente a la magnitud del problema”, señalaron las especialistas, al enfatizar que la impunidad continúa siendo un factor determinante.
En el marco de la conmemoración del Día de la Niñez, advirtieron que la violencia sexual se mantiene como una constante: 3,024 carpetas en cinco años, equivalentes a más de 600 casos anuales o al menos dos diarios. A esto se suma que entre el 90% y 95% de estos delitos no se denuncian.
“Estamos frente a una violencia que no siempre se ve, pero que ocurre todos los días”, indicaron durante la presentación.
El análisis también identifica un patrón de género: niñas y adolescentes mujeres concentran la mayor parte de los casos, especialmente en delitos sexuales y desapariciones.
Uno de los puntos más relevantes es la identificación del hogar como el principal espacio de agresión. En un ejercicio realizado en una escuela pública, 42.7% de niñas y niños reportó haber recibido golpes en su familia, 39.6% haber sido víctima de gritos y 27.3% haber sufrido agresiones físicas.
“Esto evidencia que la violencia no es ajena al entorno familiar, sino que muchas veces se origina ahí”, explicaron las especialistas.
En el ámbito escolar, los datos también reflejan continuidad: 32.6% ha recibido burlas u ofensas y 27% ha sufrido agresiones físicas, con registros de violencia sexual. A pesar de ello, solo cuatro de cada diez niñas y niños hablan de estas experiencias.
“Si no se generan espacios de confianza, la violencia permanece oculta y se reproduce”, advirtieron.
Como parte de la presentación, las organizaciones dieron a conocer una iniciativa de reforma a la legislación estatal para crear Unidades de Prevención, Detección y Atención de la Violencia en escuelas, con el fin de identificar riesgos, atender casos y generar información para políticas públicas.
“El reto no es diagnosticar el problema, sino transformar la manera en que se atiende”, concluyeron, al señalar que la violencia contra las niñeces requiere respuestas estructurales y sostenidas.

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