Con la llegada de las altas temperaturas, mantener una alimentación equilibrada y una hidratación adecuada se vuelve fundamental para cuidar la salud. Las maestras Carolina Muñoz Dávila y Esther Aguilar Rodríguez, docentes de la Licenciatura en Nutrición y responsables del Laboratorio de Dietología de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), señalaron que el verano ofrece una gran oportunidad para incorporar alimentos frescos y de temporada a la dieta diaria.
La maestra Muñoz Dávila explicó que, aunque muchas personas asocian las vacaciones con el descuido de los hábitos alimenticios, esta época también permite experimentar con nuevas preparaciones y aprovechar la amplia disponibilidad de frutas y verduras. “El calor nos hace tener más sed y necesitamos hidratarnos de manera adecuada. El verano tiene mucho potencial para cuidar nuestra alimentación”, comentó.
Por su parte, la maestra Aguilar Rodríguez destacó la riqueza de productos regionales como la tuna, los nopales, las verdolagas, las acelgas y diversas hierbas aromáticas, entre ellas hierbabuena, epazote, albahaca y hoja santa. “Podemos utilizarlas para dar sabores diferentes a nuestros alimentos y también para involucrar a la familia en la cocina. No sólo es una alimentación saludable, también es una forma de hacerla más sostenible”, afirmó.
Entre las frutas recomendadas para esta temporada, las especialistas resaltaron la tuna por su alto contenido de agua y nutrientes. Además de consumirse fresca, puede incorporarse en aguas, nieves, gelatinas o smoothies. Carolina Muñoz recordó que también es momento de disfrutar otros frutos típicos del verano, como el mango y la pitahaya, conocidos por sus colores intensos y su aporte de vitaminas.
En cuanto a las bebidas, las docentes insistieron en que el agua natural debe ser la principal fuente de hidratación. Sin embargo, sugirieron complementar con aguas de frutas naturales con poca azúcar, infusiones frías con rodajas de pepino, naranja o fresas, así como té frío. “Las infusiones con hierbabuena, romero o albahaca son una alternativa fresca y mucho más saludable que los refrescos y jugos industrializados”, señaló Aguilar.
Las especialistas también invitaron a recuperar recetas caseras sencillas y ligeras, como gazpachos, pastas frías, arroces con ajonjolí o garbanzo y ensaladas con frutas y verduras. Muñoz recomendó no centrar cada comida en grandes cantidades de proteína: “No es necesario comer siempre carne o queso. Podemos preparar platillos más livianos y frescos, usando hierbas, aceite de oliva y métodos de cocción rápidos como el horno o el comal”.
Finalmente, ambas coincidieron en que las vacaciones no deben convertirse en un periodo de abandono total de los buenos hábitos. “No se trata de prohibir todo, sino de hacer negociaciones inteligentes y mantener el equilibrio”, expresó Esther Aguilar. Las docentes de la FEN-UASLP recomendaron planear colaciones saludables, mantenerse activos con actividades al aire libre y aprovechar el verano como una oportunidad para fortalecer la convivencia familiar alrededor de una alimentación más consciente.


