Las prendas como reconstrucción de una historia de vida, frente a la desaparición forzada

A través de la charla “Las prendas como rastro: una herramienta para buscar a personas desaparecidas”, Marcela Nochebuena explica cómo ropa y objetos son traducidas a pistas, aunque no precisan con totalidad en el caso de Jalisco; mientras en SLP los hallazgos documentados por María Ruíz muestran una violencia distinta, con indicios de incineración y destrucción de rastros.

Lo que en el contexto de la vida cotidiana es percibido como una prenda más; en el crudo panorama de una desaparición forzada: la ropa, los zapatos, entre otros objetos personales, llegan a convertirse en piezas fundamentales para reconstruir parte de la historia de las víctimas y una prueba tangible de existencia y herramienta de búsqueda para familiares de personas desaparecidas, lo que a la vez puede abrir nuevas líneas de investigación.

Así lo abordó la periodista de Animal Político, Marcela Nochebuena, durante la charla “Las prendas como rastro: una herramienta para buscar a personas desaparecidas”, realizada este 19 de agosto en el auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

La charla fue presentada por la periodista potosina María Ruíz y tuvo como eje el proyecto periodístico “Las Prendas Hablan”, una investigación colaborativa de “Animal Político”, “Zona Docs” y “A dónde van los desaparecidos”, investigación en la que documentó indicios y con ello historias relacionadas con el Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco.

Nochebuena explicó que el proyecto surgió a partir del hallazgo de prendas, objetos personales y fragmentos de restos humanos en el predio, y ante los cuestionamientos sobre el manejo de la escena documentado por diferentes medios de comunicación y la información proporcionada por las autoridades.

“La idea un poco fue darle seguimiento al hallazgo ocurrido en el Rancho de Izaguirre en marzo de 2025, donde se encontraron diversas prendas y objetos e incluso también restos humanos, fragmentos humanos; la idea del proyecto y la razón por la que se llama “Las Prendas Hablan” es porque pues nadie hablaba justo de la verdad, de lo que pasó en el Rancho Izaguirre. Como ustedes seguramente vieron, pues las autoridades eran bastante omisas al respecto, no había un seguimiento”.

Señaló que las prendas permitieron identificar algunos patrones entre las personas posiblemente relacionadas con el sitio, principalmente jóvenes que habrían partido de casa con la promesa de una oferta de trabajo que posteriormente resultó falsa, siendo este uno de los patrones identificados a partir de las historias vinculadas con las prendas, una modalidad que, dijo, no se limita a Jalisco.

Citó que de acuerdo con la investigación presentada, el catálogo de la Fiscalía General de la República contempla alrededor de mil 800 prendas u objetos, aunque existe la presunción de que algunos indicios no fueron incluidos en ese registro: “Lo que sí nos dicen de manera definitiva es que siempre se trató de jóvenes, ¿no?, en su mayoría hay prendas y objetos que pertenecían a jóvenes” compartió.

Nochebuena explicó que también existen prendas que fueron reconocidas por familiares, pero que no han derivado en una identificación plenamente confirmada y ante ello, subrayó que una prenda por sí misma no permite determinar qué ocurrió con una persona, pero puede establecer una ruta de investigación que posteriormente debe complementarse con otros elementos, como pruebas genéticas y testimonios.

“Es súper importante porque a final de cuentas lo que les decía yo hace un momento, la prenda quizá no es un indicio definitivo de qué le ocurrió a la persona, pero sí es un rastro de dónde estuvo”.

🔵En el caso de San Luis Potosí, el escenario es distinto…

Durante la charla, María Ruíz periodista y activista con enfoque en derechos humanos, compartió con Nochebuena el panorama local, al propiamente documentar los registros de desapariciones forzadas por los colectivos de búsqueda en San Luis Potosí, en contraste con el caso del Rancho Izaguirre en Jalisco.

En el caso concreto de San Luis Potosí, señaló que en el estado existen limitaciones para conocer el panorama completo de fosas clandestinas debido a acuerdos de la administración estatal de reserva de información, aunque los colectivos han documentado territorios con indicios de esta violencia.

Ruíz explicó que, a diferencia de la posibilidad de reconstruir historias mediante prendas y objetos, en algunos puntos de San Luis Potosí los hallazgos presentan señales de una violencia que buscaría eliminar prácticamente cualquier rastro de las víctimas.

“En la última documentación que realicé con los colectivos, nos mencionaban algunos que parte de lo que han podido identificar en estos territorios, donde se encuentran vestigios, como restos biológicos humanos, es que por ejemplo, a lo mejor no hablamos tanto de prendas, pero sí hablamos de ejercicios de violencia mucho más crueles.”

Entre los indicios documentados se encuentran restos biológicos y recipientes asociados con sustancias utilizadas para la destrucción de cuerpos, elementos que, de acuerdo con Ruíz, han llamado la atención de los colectivos de búsqueda por el nivel de violencia que implican, esto desde una integración de registros propios ante la omisión de las autoridades.

“Considero que hay algunos colectivos locales en el Estado que se han sabido organizar bien en esta cuestión de las prospecciones de búsqueda en territorios donde ya hay vestigios de violencia estructural, como son fosas clandestinas y a lo que le llaman ahora en algunos territorios con ciertas características específicas, campos de exterminio.”

María Ruíz consideró que, aun en este contexto, documentar prendas y objetos encontrados durante las búsquedas, podría aportar información sobre las personas que estuvieron en determinados lugares y contribuir a reconstruir sus historias.

Sin embargo, señaló que en el caso local, la reserva de información por parte de las autoridades dificulta el trabajo de los colectivos y el acceso de las familias a elementos que podrían ayudarles a conocer qué ocurrió con sus seres queridos.
“Sí, el acceso a la justicia se vuelve aún más complicado y pues en cuestión de investigaciones y de trabajos que realizan los colectivos se vuelve todo más más este complicado”.

Al retomar la misma del trabajo de “Las Prendas Hablan” en Jalisco, para Nochebuena, la relevancia de las prendas también radica en que detrás de cada objeto existe la posibilidad de una historia familiar que permanece pendiente de esclarecimiento.

En este sentido, la periodista advirtió además que el temor de las familias a ser identificadas públicamente dificulta dimensionar cuántos casos podrían estar relacionados con indicios localizados en sitios como el Rancho Izaguirre, esto al retomar uno de los testimonios en su investigación, donde una persona que identificó un objeto de su familiar desaparecido, decidió permanecer en el anonimato, tratándose del segundo caso de una desaparición forzada en su familia, por miedo a la violencia.

Ambas periodistas coincidieron en la importancia de que los indicios sean documentados, preservados y procesados adecuadamente, bajo una perspectiva que coloque en el centro los derechos de las víctimas y de sus familias, así como el derecho a la verdad.

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