Tonalá, cuna alfarera que conserva técnicas artesanales prehispánicas

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Tonalá, Jal., 13 Ene (Notimex).- Tonalá o Tonallan en náhuatl, que significa “lugar por donde el Sol sale”, es un municipio jalisciense que se le conoce como la cuna alfarera, porque es uno de los centros artesanales más importantes de México.

El toque de los artesanos tonaltecas es único, porque aún con el paso del tiempo muchos de sus trabajos siguen siendo elaborados con técnicas prehispánicas, como un legado ancestral mexicano, fusionado con la llegada de los españoles y mejorado como parte de la misma evolución.

Los pobladores de este municipio se distinguen por la fabricación de artesanías en hierro forjado, vidrio soplado, cerámica de alta temperatura, muebles, arte en papel mascado y maché. Sin embargo, el barro es el sello heredado por los antepasados y que pone en alto a Tonalá en el mundo.

El barro canelo, el barro bruñido, el barro de petatillo y barro betus son algunas de las técnicas que llenan de orgullo a los tonaltecas, principalmente porque sus creaciones traspasan fronteras al llegar a diferentes países de Europa, Estados Unidos y naciones de otros continentes.

En entrevista con Notimex, el presidente municipal de Tonalá, Juan Antonio González Mora, subrayó que la tradición alfarera se remonta a 1533 en este municipio y luego llega la mezcla de España, y la evolución misma, de tal forma que esta cuna alfarera alberga a grandes artistas.

Comentó que el tema utilitario que los indígenas de la región dieron a las artesanías, se debe en gran parte porque este municipio cuenta con materiales únicos. “Por ejemplo, el barro canelo, no se da este tipo de artesanía en otra parte del mundo, porque se pinta con la misma tierra”.

Indicó que se le conoce así por la semejanza al color de la canela y es una artesanía muy arraigada en el gusto popular, por su color y brillante textura.

“El barro se pinta con la misma tierra y cuando se hornea brotan esos grandes colores, los artesanos casi a ciegas están pintando porque no se nota la diferencia entre el color de la tierra y el propio barro”, insistió.

Dio a conocer que en Tonalá se tienen registrados 921 artesanos que representan a igual número de familias, entre todos hacen desde un jarrito típico hasta piezas de colección, incluso hay artesanos que exponen sus productos en Nueva York y otros exportan a Francia, Inglaterra, Alemania, Sudáfrica, Argentina, Chile y otros países.

Así como en tiempos prehispánicos en los que los pobladores de esta región fabricaban sus artesanías, en la actualidad sigue siendo un lugar que impresiona a sus visitantes por el colorido y la creatividad que sus alfareros han trasmitido de generación en generación.

Tonalá tiene como uno de sus principales sustentos la alfarería y, es por ello, que las familias artesanas seguirán ofreciendo sus creaciones fascinantes, ya sean vajillas, floreros, adornos para decoración, muebles y por supuesto jarras y vasos de barro, hechas bajo las diferentes técnicas ancestrales.