La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en San Luis Potosí ha intensificado su colaboración con autoridades locales para mitigar los problemas de encharcamientos durante la actual temporada de lluvias. Así lo informó su presidente, Leopoldo Stevens Pérez, quien destacó que, en muchos casos, se pueden aplicar soluciones sencillas y de bajo costo que tendrían un impacto significativo en la infraestructura urbana de la ciudad.
Stevens detalló que se han realizado recorridos en zonas conflictivas, como la salida a Guadalajara, justo antes del Bulevar Rocha Cordero, donde se detectó un encharcamiento constante. Según explicó, la instalación de una simple alcantarilla o rejilla permitiría canalizar el agua hacia un drenaje subterráneo ya existente, eliminando así el problema.
“Estamos dando la tarea de apoyar, aconsejar y proponer obras muy sencillas, pero que podrían dar grandes resultados para evitar inundaciones”, expresó el líder empresarial. Añadió que la CMIC está monitoreando diversos puntos de la ciudad con la finalidad de identificar más sitios donde este tipo de intervenciones mínimas puedan aplicarse de forma inmediata.
Además del tema de lluvias, Stevens se refirió a la incertidumbre económica generada por la política migratoria del gobierno estadounidense, particularmente en torno a las recientes redadas en centros de trabajo, como los Home Depot en Los Ángeles, que han afectado a trabajadores del sector de la construcción.
“La incertidumbre ha frenado algunas inversiones, sobre todo de empresas con capital extranjero. Pero creemos que es algo temporal”, señaló. Consideró que las medidas aplicadas por el gobierno del presidente estadounidense, como las redadas y las posibles comisiones a las remesas, ya están generando repercusiones económicas para México, principalmente en forma de una parálisis en la toma de decisiones empresariales.
Respecto al impacto en materiales clave como el acero y el aluminio, Stevens reconoció que, pese a los temores iniciales, no se ha registrado un alza significativa en precios debido a la contracción en la demanda dentro del sector construcción.
Finalmente, enfatizó que, de ser deportados, los trabajadores mexicanos deberán ser recibidos en su país con oportunidades laborales. “Son nuestros paisanos. Tenemos que buscar cómo darles trabajo aquí. Aunque creo que esto es más una medida política que real; Estados Unidos necesita mano de obra, y nuestros paisanos seguirán siendo necesarios allá”, concluyó.


