En esta temporada de lluvias, las calles aledañas son de difícil acceso para los niños y niñas; además de la inseguridad que propicia el abandono de vialidades.
Desde el año 2000 en el que se fundó la escuela primaria Francisco González Sánchez, las generaciones de niños y niñas que han pasado por esta misma, enfrentan el difícil acceso en las vialidades aledañas a la institución, ubicada en la calle Arbolitos de la colonia Tercera Grande.
La escuela ha seguido sus labores por más de 20 años en medio de calles sin pavimentar y una crisis de inseguridad visible, así lo denunciaron padres y madres de familia, quienes por años han solicitado la intervención de las autoridades en general y del Ayuntamiento capitalino sin obtener respuesta favorable.
Las madres de familia informaron que actualmente en la escuela hay más de 200 alumnos y alumnas, al igual que más de 13 integrantes en la plantilla docente, que son afectados por estas deficiencias en las vialidades, sobretodo en esta temporada de lluvias en las que se registran encharcamientos excesivos al frente y en las laterales de la escuela.
Denunciaron también de que al tener predios aledaños que algunas personas utilizan como basureros, están sujetas a focos de infección que han llevado fauna nociva, principalmente ratas a la institución.
“Temás de cinco años tenemos pidiendo y nos dicen que no hay presupuesto y que no hay presupuesto. Las aguas negras a veces se meten hasta la escuela, tenemos fotos y videos que nosotros hemos presentado a municipio y no nos hacen caso”, comentó la señora.
Expuso además que cuando llueve es común que se inunde y que los niños no puedan pasar a la escuela, por lo que en ocasiones las clases han tenido que ser a distancia: “e incluso una vez un niño se cayó en el lodo y pues se tuvo que regresar a su casa”, compartió la señora Catalina.
Entre las denuncias, enlistaron también la falta de seguridad en la zona, pues la escuela fue víctima de siete robos, en los que ladrones sustrajeron las cámaras de seguridad, cableado eléctrico y todos los equipos de la sala de cómputo, rompiendo la pared del aula, por lo que los niños se quedaron sin clase en esa materia, con un aula vacía.


