La pequeña teniendo como soporte principal a su mamá, hoy lucha por la vida, con esperanza y valentía. La próxima Expo Paseo con causa, buscará el apoyo para la menor.
El 5 de julio de este año la vida de la pequeña Itzayana Blanco, de apenas 9 años de edad cambió de manera abrupta. Ese día los médicos confirmaron el diagnóstico de leucemia mieloide aguda promielocítica, de la niña, un tipo de cáncer en la sangre que avanzaba de forma silenciosa en su cuerpo; por lo que desde entonces, su niñez se transformó en consultas, quimioterapias, transfusiones y largas jornadas en el Hospital Central “Dr. Ignacio Morones Prieto”, donde lucha día a día por recuperar la salud, de la mano de su madre, quien con una mirada de lucha asiente que nunca la soltara.
La señora Carmen Siria Blanco Duque, recuerda con detalle con qué señales inició el padecimiento que cambiaría la vida de su hija y su familia, enfermedades recurrentes, moretones inexplicables en las piernas, fiebre repentina y un ganglio inflamado en el cuello, aquellos síntomas que encendieron las alarmas en ella.
Tras varios estudios, la noticia que ninguna familia quiere escuchar llegó sin aviso: “El médico me dijo, -¿Sabe qué?, pues sí, sí tenemos un problema de leucemia. Esta célula que tiene la niña tiene blastios inmaduros, es leucemia promielocítica. Ella necesita hiperhidratación y necesita hospitalización de urgencia porque la enfermedad de ella podía dañar el riñón, puede hacer alguna hemorragia de encía, de nariz, incluso de cerebro-. Entonces, era de urgencia que ella estuviera en vigilancia médica”
“Lo más difícil, el aceptar, yo creo, la enfermedad porque uno es bien renuente al principio, el simple hecho, ¿no? De que uno dice: -Ay, ¿por qué? O sea, ¿por qué pasó? ¿Qué sucedió? ¿Qué se hizo?-. A mí me comentan los doctores, que no es hereditario, esa leucemia de ella no se hereda, no es por algo de herencia, ni porque no haya comido bien ni nada, porque mucha gente asocia la anemia para una leucemia y no es así”, relató la madre.
El camino desde entonces ha sido complejo. Aunque el hospital ha proporcionado parte de los tratamientos, los gastos son inevitables, pues ante el desabasto en hospitales de la entidad, por su cuenta deben adquirir medicamentos de apoyo, insumos médicos, además de lo que conllevan estudios externos, traslados, alimentación especial y adecuaciones en casa para mantener a la niña en condiciones higiénicas seguras.
Itzayana recibe quimioterapia, ha enfrentado hemorragias, transfusiones y periodos en terapia intensiva, sin embargo, pese al dolor y el cansancio, ha mostrado una fuerza inesperada aunque al principio le fue difícil aceptar su enfermedad y los cambios que con ella vinieron, principalmente la pérdida de cabello, algo que era parte esencial de su personalidad y una de las cosas más importantes en ese momento para ella, contó su madre.
“Ella no quería que se le cayera el cabello, ella traía el cabello por abajo del hombro, muy abajo, casi a media espalda y de principio me dijo: -No me lo cortes, córtamelo al hombro- Y dije: -Bueno-, pero yo quería cortárselo ya, o reducir el tamaño porque si era poquito cabello, el tamaño del largo pues hace que se viera mucho la caída, entonces ella no lo va a ver tanto, porque era despertar y luego, luego revisaba la almohada. O me decía: -Me cepillas el cabello, mamá- Y yo: -Sí- y así se lo cepillaba y luego yo iba agarrando el cabello y guardándomelo, porque luego me decía: -¿A ver el peine?- Y yo: -Mira, fue poquito-pero no, a ella se le empezó a caer como esta parte de arriba primero”.
Itzayana no está sola, tiene dos hermanos, uno de 10 y otro de 3 años, quienes también han resentido la enfermedad a nivel emocional, repercutiendo en su desarrollo el más pequeño y el mayor, al inicio, negándose a aceptar la palabra “cáncer” y el que su hermana tuviera que lidiar con todo lo que está representa, por lo que requirió también de apoyo psicológico para comprender lo que vive su hermana.
“A mí me llega la noticia y obviamente yo la recibo y se me va el mundo, pero yo siempre estuve con mi niña a un lado entonces, yo no podía decir, tengo que llorar… entre las dos nos hemos este empujoncito de, -Hey, no te caigas- nos hemos dado fuerza mutuamente”.
Conscientes la batalla que enfrenta la Itzayana, la próxima Expo Paseo con causa del sábado 18 de octubre en el Jardín La Estrella, de la colonia El Paseo, será destinada a la pequeña, reuniendo a expositores en el sentir de respaldar su tratamiento de las 2:00 de la tarde a 9:00 de la noche, en una edición más del evento de recaudación en el que ciudadanos podrán sumarse y tender la mano para apoyar.
La historia de Itzayana refleja la de muchas niñas y niños que enfrentan el cáncer en condiciones adversas. Su familia ha encontrado respaldo en fundaciones y asociaciones que han cubierto algunos procedimientos, pero la carga emocional y económica permanece.
En medio de la incertidumbre, la señora Carmen se aferra a la esperanza pues reconoce en su hija la fortaleza, aunque para ella es difícil atravesar el proceso, lamentando y extrañando su dinámica familiar y escolar, que llevaba antes del diagnóstico de leucemia; sin embargo la madre de Itzayana considera que la pequeña le ha enseñado a vivir, por lo que piden siempre por su salud y luchan para salir del reto de vida en el que es importante la compañía, así como el apoyo de quienes deseen sumarse a la causa.


