Durante el periodo comprendido entre los años 2003 y 2024, información oficial generada por la Secretaría de Salud Federal, a través de la Dirección General de Información de Salud, revela la detección de más de 1 mil 200 casos relacionados con cáncer y lesiones precursoras en el estado de San Luis Potosí.
Los registros, contenidos en el apartado CÁNCER 2003–2024, muestran una concentración sostenida de diagnósticos en municipios específicos, particularmente en Aquismón, que encabeza la lista con el mayor número de casos acumulados.
Aquismón se posiciona como el municipio con mayor carga sanitaria al concentrar aproximadamente 1 045 casos en poco más de veinte años. La mayoría corresponde a displasia cervical leve y moderada, que no es cáncer, sino una lesión precursora que puede evolucionar a cáncer cérvico uterino si no se detecta y trata oportunamente.
En este municipio se estiman alrededor de 941 diagnósticos de este tipo, cifra que lo convierte en el padecimiento más recurrente del registro estatal.
A estos casos se suman cerca de 77 diagnósticos de displasia cervical severa y cáncer cérvico uterino in situ, además de aproximadamente 18 casos de tumor maligno del cuello del útero y 9 de cáncer de mama. Otros tipos de cáncer, como próstata u ovario, aparecen únicamente de manera aislada.
El comportamiento histórico de los registros en Aquismón muestra picos particularmente alarmantes.
En 2008 se detectaron 69 casos en mujeres de 25 a 44 años; en 2009 la cifra ascendió a 85 casos en ese mismo grupo de edad. En 2012 se contabilizaron 52 casos y en 2023 otros 30.
Para 2024, año que aún se considera preliminar, ya se habían identificado 16 casos combinados en los grupos de 15 a 19 y de 25 a 44 años, lo que confirma que el problema persiste.
Después de Aquismón, el municipio de Charcas ocupa el segundo lugar en registros, con una estimación acumulada de entre 150 y 250 casos.
Nuevamente, la displasia cervical leve y moderada es el diagnóstico predominante, seguida por displasia severa y cáncer cérvico uterino in situ, con entre 20 y 40 casos.
En este municipio también se documentan tumores malignos de mama y de cuello uterino, aunque en cantidades menores, con un total combinado estimado de entre 10 y 20 casos.
Villa de Guadalupe y Vanegas presentan una presencia constante de registros, aunque en volúmenes inferiores. Villa de Guadalupe acumula entre 60 y 120 casos de displasia cervical leve y moderada, además de entre 10 y 25 casos de displasia severa o cáncer in situ y menos de 10 casos de cáncer de mama.
En Vanegas, los casos de displasia leve y moderada se estiman entre 40 y 90, con algunos diagnósticos aislados de cáncer de mama y displasia severa.
Otros municipios como Real de Catorce y Villa de la Paz muestran registros más esporádicos, pero persistentes a lo largo del tiempo. En Real de Catorce se contabilizan entre 20 y 50 casos de displasia cervical leve y moderada, con algunos casos aislados de displasia severa y uno o dos de cáncer de mama. Villa de la Paz registra entre 10 y 30 casos de displasia leve y moderada en todo el periodo, con una presencia mínima de otros diagnósticos oncológicos.
Desde el punto de vista epidemiológico, la displasia cervical leve y moderada representa la mayoría absoluta de los registros, al concentrar más de ocho de cada diez casos detectados, lo que equivale a más del ochenta por ciento del total.
Aunque no se trata de cáncer, su alta frecuencia resulta crítica al tratarse de la principal antesala del cáncer cérvico uterino. En segundo lugar se ubican la displasia cervical severa y el cáncer in situ, seguidos a distancia por los tumores malignos de mama y de cuello del útero.
En cuanto al sexo de las personas afectadas, los datos de la Secretaría de Salud Federal muestran un marcado predominio femenino. Aproximadamente el noventa y cinco por ciento de los casos corresponde a mujeres, lo que se explica por la alta prevalencia de lesiones cervicales y cáncer de mama.
En contraste, alrededor del cinco por ciento de los registros corresponde a hombres, principalmente asociados a diagnósticos como cáncer de próstata y linfomas, detectados de manera esporádica en los años más recientes.


