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sábado, marzo 7, 2026
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Comercio en Carranza resiste, pero el entorno económico sigue asfixiándolo: corredor Carranza

Desde el Corredor Carranza, comerciantes y propietarios continúan intentando sostener una de las zonas históricas más emblemáticas de la ciudad, aunque el contexto económico y las políticas públicas vigentes mantienen al sector en una situación de alta fragilidad, advirtió Alberto Narváez Arochi, integrante de Potosinos con Valor.
Narváez señaló que la crisis que hoy se vive en Carranza no es coyuntural ni reciente, sino el resultado de varios años de decisiones acumuladas que han debilitado la actividad económica. Aun cuando el impacto más fuerte se asocia a la pandemia, aseguró que los problemas ya eran evidentes desde antes, particularmente a partir del estancamiento económico nacional.
“El comercio no cayó de golpe, se fue desgastando poco a poco. Hoy lo que vemos es la consecuencia de una economía que no crece y de políticas que no incentivan la inversión ni el consumo”, expresó.
De acuerdo con el comerciante, el deterioro es visible en el número de locales cerrados: alrededor de 80 establecimientos con cortinas abajo y un nivel de desocupación casi total en oficinas y fincas del corredor. Esta situación, explicó, también está relacionada con problemas de movilidad, falta de incentivos fiscales y una carga administrativa que desincentiva la permanencia de negocios formales.
Si bien reconoció que el gobierno municipal ha implementado acciones puntuales —como el refuerzo de la seguridad y la instalación de iluminación táctica— consideró que estas medidas, aunque positivas, no atacan el problema de fondo.
“La seguridad ayuda, claro, pero no es suficiente cuando el entorno económico sigue siendo adverso”, afirmó.
Narváez Arochi subrayó que uno de los factores que más ha afectado al comercio es el incremento de impuestos y la ausencia de estímulos fiscales, en contraste con lo que ocurre en otros países ante escenarios de bajo crecimiento.
“Cuando la economía está estancada, lo lógico es facilitar la actividad productiva, no encarecerla. Aquí sucede al revés y eso termina expulsando negocios”, dijo.
Añadió que esta presión fiscal recae principalmente en el sector formal, mientras la informalidad continúa creciendo, lo que genera una competencia desigual y un círculo vicioso que termina por debilitar aún más al comercio establecido.
Pese a ello, destacó que el espíritu emprendedor sigue presente en Carranza. Nuevos negocios continúan abriendo, impulsados por la necesidad y la esperanza de reactivar la zona; sin embargo, la mayoría no logra consolidarse.
“Hoy un negocio nuevo difícilmente sobrevive más de tres meses. Eso no habla de falta de esfuerzo, habla de un entorno que no permite crecer”, señaló.
Finalmente, hizo un llamado no solo al gobierno municipal, sino también al gobierno estatal, para que se involucre de manera activa en un proyecto integral de rescate del Corredor Carranza y del Centro Histórico, con políticas económicas, fiscales y administrativas que acompañen realmente a los comerciantes.
“Carranza sigue viva por la gente que se niega a irse, pero sin cambios de fondo, la resistencia no va a ser suficiente”, concluyó.

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