Sostiene que participar en una elección no puede considerarse nepotismo, argumentando que la decisión final corresponde a la ciudadanía.
El gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, rechazó que una eventual candidatura a la gubernatura de su esposa, Ruth González Silva, pueda considerarse nepotismo, luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiterara este viernes su desacuerdo con esa posibilidad, enfatizando en la postura anti nepotismo de Morena.
Al ser cuestionado sobre la opción de la Presidenta de la República, el gobernador dijo diferir sobre las declaraciones de la presidenta y sostuvo que, desde su perspectiva, el nepotismo se presenta cuando familiares son designados en cargos administrativos dentro del gobierno, y no cuando una persona participa en una elección popular en la que argumentó, el resultado depende del voto de la ciudadanía.
“Yo mi pensamiento siempre ha sido que el nepotismo es un tema donde se hereda por parte de puestos administrativos. O sea, es muy fácil hacer nepotismo llegando a la presidencia municipal y que el presidente municipal ponga al tío, al sobrino, de director de Comercio, de Catastro porque se da y se sigue dando. Los cargos administrativos es donde viene el nepotismo”, explicó.
En contraste, afirmó que una candidatura a un cargo de elección popular es distinta: “El otro yo siempre he dicho que es un tema donde uno va a una elección popular y es votado por la gente, punto. Digo, son dos cosas que a lo mejor no compaginamos, pero es normal, o sea, es normal dentro de todo. Y creo que aquí va donde hace rato me preguntaban del tema de la mujer. Pues yo creo que no se debe de violentar a ninguna mujer en ningún sentido”, expresó.
Gallardo Cardona reconoció que en este punto mantienen una diferencia de opinión con la presidenta Sheinbaum, asegurando que la relación política y de trabajo se mantiene en buenos términos, pues insistió en que es normal que existan discrepancias, al tratarse de posturas personales.
Asimismo, consideró que “impedir” la participación política de una mujer únicamente por sus vínculos familiares podría interpretarse como una forma de violencia política, al señalar desde su perspectiva, que es limitar su derecho a contender por un cargo público.


