Aunque las personas con discapacidad visual representan la mayor proporción dentro de este sector, en San Luis Potosí prácticamente no existen vacantes laborales para ellas, reveló Dulce Meléndez, coordinadora de Juntos A.C., al lamentar la grave brecha en materia de inclusión.
La coordinadora informó que durante las jornadas de inclusión laboral impulsadas por la asociación, han identificado que las contrataciones se concentran mayoritariamente en personas con discapacidad motriz, debido principalmente a que el 75% de quienes integran la bolsa de trabajo adquirieron esta condición tras accidentes laborales o de trayecto.
“Un dato muy importante que mencionar y que siempre que tengo espacio me gusta hacerlo: La mayor proporción de personas con discapacidad, son son personas ciegas, pero ahí tenemos un número de colocación prácticamente nulo; esto quiere decir que no hay vacantes para personas ciegas.
Entonces si nos fuéramos al tema de proporciones estadísticas y probabilidad, tendrían mayor probabilidad de contratación por el número de personas ciegas, pero en temas de vacantes hay incompatibilidad y lamentablemente mis compañeros, compañeras y compañeros con discapacidad visual están todavía buscando un empleo. O sea casi no las contratan. Prácticamente yo diría que es cero la posibilidad”, enfatizó Meléndez, quien calificó esta situación como un reto urgente tanto para empresas como para autoridades.
En contraste, señaló que en la jornada más reciente, en Soledad de Graciano Sánchez, realizada en octubre, lograron la colocación de alrededor de 25 a 26 personas, quienes actualmente continúan en sus empleos gracias a un seguimiento que realiza la organización tanto con trabajadores como con empleadores.
Explicó que el acompañamiento es lo que permite garantizar la permanencia laboral y fortalecer la confianza de las empresas, varias de las cuales han repetido su participación en nuevas ediciones, como Mabe y otras firmas del sector industrial.
Sin embargo, advirtió que la falta de infraestructura adecuada sigue siendo una barrera importante, especialmente para personas con discapacidad visual, ya que la accesibilidad no solo implica rampas o baños adaptados, sino señalización, accesos seguros y condiciones integrales dentro de los centros de trabajo.
Meléndez también señaló que, aunque existe legislación en materia de inclusión, no hay mecanismos claros de monitoreo ni reglamentos que obliguen a su cumplimiento, por lo que hasta ahora, el avance depende en gran medida de la voluntad empresarial.
Finalmente, destacó que el proceso debe entenderse bajo un principio de progresividad, donde las empresas comiencen a implementar cambios graduales que permitan ampliar las oportunidades laborales, especialmente para los grupos más rezagados, en este caso, como las personas ciegas.


