La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de la capital atiende cada semana entre 15 y 20 reportes relacionados con violencia familiar y violencia de género, informó su titular, Juan Antonio Villa Gutiérrez, quien reconoció que en la mayoría de los casos los agresores son hombres.
En entrevista, y en el contexto previo al Día de las Madres, el funcionario fue cuestionado sobre las principales características de los casos que atiende la corporación, así como las señales de alerta detectadas con mayor frecuencia entre las víctimas y agresores.
“Nosotros semana con semana estamos presentando resultados en la Mesa de Paz, en donde atendemos un promedio entre 15 a 20 eventos relacionados con el tema de la violencia de género y la violencia familiar”, declaró.
Villa Gutiérrez señaló que detrás de este tipo de conductas persiste una problemática cultural relacionada con el machismo y la imposición dentro de las relaciones familiares.
“Todavía impera la cultura del machismo”, afirmó.
Indicó que las agresiones detectadas por la corporación abarcan violencia física, psicológica y económica, siendo la primera una de las que genera mayor preocupación debido a las afectaciones directas hacia mujeres e hijos.
“Una es el tema físico, en donde llega la agresión ya directa hacia los hijos o hacia las mujeres, hacia la esposa o la pareja”, explicó.
Añadió que otro de los patrones frecuentes es la violencia psicológica, la cual se manifiesta mediante descalificaciones constantes hacia las mujeres.
“El otro es el psicológico, en donde hay una constante manifestación del hombre hacia la mujer en denostarla en muchos aspectos”, comentó.
El titular de la SSPC también destacó que la dependencia trabaja mediante el área de Justicia Cívica para intervenir en conflictos desde etapas iniciales y evitar que escalen a situaciones más graves.
“Los temas que se puedan tratar en una conciliación o en un tema de primera mano no escalen a una situación de violencia”, señaló.
Asimismo, indicó que la corporación impulsa talleres de reflexión dirigidos a los elementos policiacos para fortalecer la atención empática hacia víctimas de violencia familiar y de género.


