Ante el crecimiento del número de trabajadores jubilados y pensionados dentro de la administración municipal, el alcalde Enrique Galindo Ceballos aseguró que su gobierno busca dejar las bases del primer fondo de pensiones del Ayuntamiento capitalino, al reconocer que la problemática viene de administraciones anteriores.
Luego de ser cuestionado sobre la situación financiera derivada de las jubilaciones y la proporción actual de trabajadores activos frente a pensionados, el edil sostuvo que el problema no se originó recientemente, sino que se fue acumulando durante años.
“La bomba de tiempo viene desde hace muchos años; yo veía poco compromiso con ello”, expresó.
Galindo explicó que al llegar al gobierno municipal encontró un rezago importante de trabajadores que cumplían con condiciones para retirarse, pero que no habían sido jubilados.
“Yo me encontré un ayuntamiento que prácticamente no jubilaba ni pensionaba a trabajadores ni trabajadoras”, señaló.
El presidente municipal detalló que durante su periodo de gestión habrá alcanzado aproximadamente 500 jubilaciones, una cifra que calificó como elevada y que responde a la necesidad de regularizar expedientes rezagados.
“Voy a alcanzar alrededor de 500 jubilados, que es una cifra muy alta y mi idea es dejar un fondo de pensiones establecido; si no, desde luego sí se va a convertir en un riesgo para las futuras administraciones”, indicó.
El alcalde adelantó que la Oficialía Mayor ya trabaja en una propuesta para crear el primer fondo de pensiones municipal, proyecto que busca concretarse antes de concluir la administración actual.
Aunque evitó precisar una cantidad inicial, señaló que el esquema requerirá una aportación inicial por parte del Ayuntamiento y la participación económica de los trabajadores.
“La clave de todo es convencer a los trabajadores que ellos tengan que aportar para su separación”, comentó.
Asimismo, explicó que uno de los principales obstáculos fue el número de empleados con una antigüedad considerable que permanecían activos en la nómina municipal.
“Me encontré gente que tenía hasta 50 años de antigüedad, y no uno o dos, un buen número”, dijo.
Agregó que también identificó a más de un centenar de trabajadores con entre 40 y 45 años de servicio, situación que, aseguró, habría comprometido la viabilidad financiera de cualquier fondo de retiro si éste se hubiera creado en esas condiciones.
“Eso llevado a un fondo es brutal; el fondo iba a nacer prácticamente muerto”, concluyó.


