Inteligencia artificial y supercómputo transforman la investigación y la enseñanza científica

En el marco de la inauguración de la Escuela Nacional de Supercómputo (ENS) con Aplicaciones a la Remoción de Contaminantes del Agua, que se lleva a cabo en el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), el Doctor Aldo Romero Castro, investigador invitado, impartió la conferencia “El año que la IA dejó de responder y empezó a descubrir”, en la que analizó la evolución de la inteligencia artificial (IA) y su impacto en la ciencia y la educación.
La ENS es organizada por los doctores Sinhué López Moreno y Daniel Ignacio Salgado Blanco, integrantes del Grupo de Ciencia e Ingeniería Computacionales (GCIC) y la División de Materiales Avanzados (DMA), con el objetivo de ofrecer a estudiantes un panorama introductorio sobre el potencial de las simulaciones computacionales en diferentes escalas de espacio y tiempo. En esta escuela se recibieron mas de 60 solicitudes de ingreso y fueron seleccionados 25 estudiantes proveniente de 15 estados, representando 17 instituciones académicas.
Durante la escuela de verano se desarrollan tres talleres y seminarios enfocados en la remoción de contaminantes del agua mediante la teoría del funcional de la densidad (DFT), la dinámica molecular clásica y el método de elementos finitos. Con ello, se busca que los participantes conozcan y utilicen programas de simulación empleados en investigación para estudiar este tipo de problemáticas desde distintas aproximaciones.
Como parte del inicio de actividades, Aldo Romero Castro, director del Departamento de Computación para la Investigación, Física y Astronomía de la Universidad de Virginia Occidental, en Estados Unidos, explicó que durante el último año la inteligencia artificial ha experimentado una transformación significativa: pasó de responder preguntas a ejecutar flujos de trabajo completos, mediante la lectura de datos, utilización de herramientas y revisión de sus propios procesos.
El especialista destacó que este desarrollo está estrechamente relacionado con el supercómputo, debido a que la capacidad de procesamiento de los sistemas de cómputo de alto rendimiento permite escalar estas tecnologías y aplicarlas a problemas científicos complejos.
En el ámbito de la ciencia de materiales, señaló que la IA permite integrar grandes bases de datos obtenidas mediante DFT, realizar el análisis de millones de estructuras y seleccionar aquellas que pueden ser sometidas posteriormente a validación experimental. También permite establecer mecanismos para evaluar la confiabilidad de las predicciones y desarrollar agentes capaces de revisar sus propios procesos.
Romero Castro sostuvo que estas herramientas pueden contribuir a enfrentar problemas como la remoción de contaminantes del agua, al conectar datos, cómputo, principios físicos y juicio científico.
En entrevista, el investigador también resaltó la importancia de adaptar los sistemas educativos ante la expansión de la IA. Consideró que sería ilusorio pensar que los estudiantes dejarán de utilizar estas herramientas para resolver tareas o adquirir conocimientos, por lo que los docentes deben aprender a incorporarlas de manera responsable.
“Yo creo que esta tecnología ya está disponible para todo el mundo. Sería ilusorio por parte de los profesores no pensar que los estudiantes van a usar esa tecnología”, señaló.
Explicó que la IA puede funcionar como un acompañante del aprendizaje, adaptándose a las necesidades particulares de cada estudiante. Por ejemplo, puede generar ejercicios, explicar procedimientos y evaluar soluciones, en lugar de limitarse a proporcionar respuestas.
El investigador enfatizó que esto no significa sustituir a los profesores, sino modificar su papel para convertirse también en orientadores del uso adecuado de estas tecnologías. Asimismo, llamó a mantener una discusión abierta entre instituciones educativas, docentes, estudiantes y familias sobre los efectos sociales de la IA.
Finalmente, destacó que todavía existen retos tecnológicos importantes, como mejorar la capacidad de memoria y contexto de los sistemas de IA. Ante este escenario, afirmó que la sociedad debe participar activamente en la evolución de estas herramientas y aprovechar su potencial tanto para la investigación científica como para la formación de las nuevas generaciones.

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