Investigadora de la FEN-UASLP estudia factores de riesgo y atención del cáncer de mama desde la epidemiología

 

La investigación epidemiológica permite conocer cómo se presenta el cáncer de mama en la población, identificar factores de riesgo y evaluar la atención que reciben las mujeres, explicó la Dra. Carolina Ortega Olvera, profesora investigadora de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), quien desarrolla estudios relacionados con esta enfermedad, la salud de las mujeres y la calidad de los servicios de salud.

La especialista, doctora en Ciencias de la Salud Pública con área de concentración en epidemiología y maestra en Ciencias de la Salud con énfasis en Salud Reproductiva por el Instituto Nacional de Salud Pública, señaló que esta disciplina no se limita al estudio de enfermedades infecciosas. “La epidemiología nos ayuda a identificar quiénes se enferman, en dónde se enferman, qué características tienen las personas que se enferman”, explicó. Agregó que también permite reconocer factores de riesgo y protectores para generar programas de salud acordes con las necesidades de cada población.

En el caso del cáncer de mama, la investigación epidemiológica permite comparar a mujeres que desarrollan la enfermedad con aquellas que no la presentan, con el propósito de identificar diferencias y posibles factores asociados. Ortega Olvera destacó, además, que este trabajo ayuda a separar la evidencia científica de los mitos que existen alrededor de la enfermedad. “Lo que hace la epidemiología es que nos ayuda a través de un método científico a identificar qué es lo que realmente está relacionado o no con las enfermedades”, indicó.

La investigadora señaló que en México el cáncer de mama representa un problema de salud pública, aunque cuenta con herramientas para favorecer su detección oportuna, como la autoexploración, el examen clínico y la mastografía. En este sentido, destacó que actualmente una estudiante de maestría trabaja en la evaluación de la atención relacionada con la mastografía. La especialista subrayó que no se debe responsabilizar únicamente a las pacientes cuando existe un diagnóstico tardío, pues también es necesario analizar la capacidad de respuesta de los servicios de salud y la existencia de infraestructura adecuada.

Otro de los aspectos que estudia la investigadora son los tiempos de atención después del diagnóstico. Explicó que la normativa establece periodos para la entrega de resultados y el inicio del tratamiento, ya que las demoras pueden permitir que la enfermedad avance. “Una de las cuestiones que tienen que ver con la calidad y con la sobrevivida de estas mujeres es que realmente se cumplan esos tiempos de atención”, afirmó. Cuando el cáncer se detecta en etapas tempranas, agregó, el tratamiento puede ser menos agresivo y tener mejores posibilidades para preservar la calidad de vida.

Ortega Olvera recomendó a las mujeres conocer su cuerpo y acudir a los servicios de salud ante cualquier cambio. Indicó que la autoexploración se recomienda desde los 20 años una vez al mes, el examen clínico de manera anual a partir de los 25 y la mastografía cada dos años entre los 40 y 69 años, de acuerdo con la normativa señalada durante la entrevista.

También advirtió que los casos en mujeres menores de 40 años han mostrado un incremento en diversos estudios, por lo que es importante mantenerse atentas a cualquier modificación en las mamas. “El cáncer no duele”, puntualizó, por lo que la ausencia de dolor no debe ser motivo para posponer una revisión.

Finalmente, la profesora investigadora de la Facultad de Enfermería y Nutrición destacó que todavía existen interrogantes sobre el origen del cáncer de mama, por lo que la investigación epidemiológica continúa siendo necesaria. “No hay vacuna. Entonces, sí es un cáncer en el que tenemos que poner mucha atención para conocernos y para poder identificar los cambios y que logremos una detección”, concluyó.

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