No basta con poner ciclovías: buscan que el Foro Nacional de la Bicicleta cuestione cómo se construye la ciudad

El problema no empieza cuando una bicicleta se cruza con un automóvil. Para quienes organizan el Cuarto Foro Nacional de la Bicicleta, que se realizará en San Luis Potosí del 12 al 16 de junio de 2027, el riesgo comienza mucho antes: en la forma en que se planean las calles, se decide la velocidad de los vehículos, se construye la infraestructura y se determina quién puede ocupar el espacio público sin miedo.

Por eso, el encuentro pretende abrir una discusión que rebase la promoción del ciclismo y coloque en el centro las condiciones en las que las personas viven y recorren la ciudad.

La organización ya trabaja en distintas comisiones y prepara una serie de preforos que permitirán recoger experiencias de diferentes territorios antes de llegar al encuentro nacional. La intención es que esas experiencias sirvan para discutir no sólo movilidad, sino también género, violencia, cuidados, discapacidad, salud pública, sostenibilidad, legislación e incidencia en las políticas públicas.

La perspectiva parte de una pregunta incómoda: ¿qué tan accesible es realmente una ciudad para quienes no se trasladan en automóvil?

El automóvil como centro del problema

San Luis Potosí fue elegido como sede, entre otras razones, por el crecimiento de su mancha urbana y por lo que los organizadores consideran una planeación que continúa dando prioridad al automóvil particular.

La expansión de la ciudad, señalaron, no ha estado acompañada de las mismas condiciones para quienes caminan, utilizan bicicleta o recurren a otros medios de transporte.

“Actualmente tiene una planeación orientada únicamente al automóvil particular. Entonces eso nos pone en una situación crítica de muchos riesgos a las personas que no nos movemos en automóvil”, expusieron.

El foro pretende aprovechar esta discusión para cuestionar el modelo de desarrollo urbano y plantear alternativas.

“Queremos cambiar un poquito este paradigma y empezar a hacer un desarrollo de la ciudad orientado en las personas y no en el auto”, señalaron.

La discusión, sin embargo, no se quedará en la infraestructura ciclista. La organización considera que una ciudad puede tener determinados espacios para bicicletas y continuar siendo desigual si no se consideran las condiciones particulares de quienes los utilizan.

La misma calle puede significar cosas distintas

Una de las comisiones que tendrá un papel transversal será la de género, debido a que las experiencias de movilidad están atravesadas por desigualdades que no se resuelven únicamente con infraestructura.

“No todas las personas vivimos la ciudad y transitamos la ciudad en bicicleta de la misma manera”, señalaron.

Una mujer puede enfrentar acoso durante un recorrido; una persona con discapacidad puede encontrar obstáculos que vuelven imposible una ruta; una persona LGBTIQ+ puede experimentar violencia; y quienes realizan tareas de cuidado pueden necesitar desplazamientos y condiciones diferentes a las de una persona que viaja directamente de su casa al trabajo.

Por ello, la agenda contempla discutir la brecha de género en el uso de la bicicleta, el acoso y hostigamiento sexual en la vía pública, las experiencias de las personas LGBTIQ+, la movilidad de cuidados y la accesibilidad para personas con discapacidad.

La organización considera que estas situaciones deben entenderse como parte del problema de movilidad.

“A la violencia vial, por ejemplo, a la ciudad pensada en el automóvil, centrada en el automóvil, se suman las violencias estructurales por razón de raza, clase y género”, plantearon.

La conclusión que quieren llevar a la discusión nacional es directa:

“No se puede tener una movilidad sostenible, equitativa y segura sin abordar esos temas”.

El cuidado también se va a pedalear

El otro componente transversal será el de cuidados colectivos, desde donde se trabaja en un protocolo para los preforos y para el encuentro nacional.

La intención es anticipar riesgos y establecer mecanismos de actuación, tanto frente a posibles incidentes viales como ante situaciones de violencia.

La propuesta parte de una idea que resume la comisión: “deben sostenernos en colectivo”.

Los organizadores explicaron que el protocolo no pretende quedarse en recomendaciones generales. Se están considerando acciones como la evaluación previa de las rutas, identificación de puntos críticos, selección de calles con menor velocidad, equipos ciclistas con personas capacitadas en primeros auxilios y la participación de bloqueadoras y barredoras.

También se prevé contar con personas capacitadas para actuar ante casos de violencia de género y establecer mecanismos para que quienes participen sepan dónde y cómo solicitar apoyo.

“Cuidarnos es hacer comunidad”, señalaron.

Desde esta perspectiva, cuidar no significa únicamente responder cuando ocurre un problema, sino identificarlo antes y modificar las condiciones para evitarlo.

Hasta dónde llega la responsabilidad de un foro

La organización reconoce que existen riesgos que no pueden resolverse únicamente con la capacidad de los colectivos.

Una rodada, por ejemplo, requiere condiciones de tránsito y atención de emergencias que dependen también de las instituciones públicas.

Por ello, se busca establecer mecanismos de coordinación con Protección Civil, servicios de emergencia y autoridades de tránsito, entre otras áreas.

“Se necesita la articulación y corresponsabilidad con instancias públicas que nos puedan apoyar a llevar a cabo de manera segura estas actividades”, señalaron.

La solicitud de acompañamiento institucional busca que la seguridad sea una responsabilidad compartida y que las autoridades se involucren en las actividades que ocuparán la vía pública.

Una convocatoria para cambiar quiénes cuentan la historia

La comisión de género también abrió una convocatoria para sumar nuevas participantes al proceso de organización.

La intención es incorporar las experiencias de mujeres que utilizan la bicicleta, activistas, investigadoras y otras personas interesadas en aportar a la discusión.

“Es muy importante sumar las voces de mujeres ciclistas, de mujeres activistas, de investigadoras, o incluso cualquier mujer o disidencia que quiera sumar a esta comisión su voz”, señalaron.

El objetivo es que la perspectiva de género no aparezca únicamente como un tema dentro del programa, sino que participe en las decisiones sobre cómo se organiza el foro y cómo se diseñan sus mecanismos de seguridad y cuidados.

Una rejilla puede convertirse en una discusión sobre ciudad

El debate sobre infraestructura tendrá como referencia casos concretos.

Durante la presentación del encuentro se mencionó el caso de una ciclista que sufrió un siniestro vial en avenida Reforma debido a una rejilla.

Para los organizadores, hechos de este tipo muestran que la seguridad de una persona que se desplaza en bicicleta no depende exclusivamente de su comportamiento.

También está determinada por la calle que recorre.

“La falta de infraestructura segura, el diseño de las calles, pues al final tiene consecuencias”, señalaron.

La discusión que quieren abrir es precisamente esa: qué elementos del diseño urbano generan riesgos, cómo pueden prevenirse y qué responsabilidades corresponden a las autoridades encargadas de planear y mantener la infraestructura.

De una experiencia cotidiana a una política pública

Ahí aparece uno de los objetivos de mayor alcance del foro: la incidencia pública.

Los organizadores quieren que las experiencias recogidas durante los preforos y el encuentro nacional puedan convertirse en argumentos para discutir leyes, reglamentos, infraestructura y decisiones gubernamentales.

“Si hablamos de seguridad, inclusión, cuidados, si hablamos de derecho a ocupar los espacios públicos, esta conversación necesariamente nos lleva a otra dimensión: la incidencia”, plantearon.

Por ello, el eje de movilidad y seguridad no se limitará a hablar de bicicletas. También abordará la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, infraestructura, urbanismo táctico, educación y biciescuelas, además de las condiciones particulares que enfrenta cada territorio.

La intención es pasar de la experiencia a la discusión legal y, de ahí, a la exigencia de cambios.

Los problemas se discutirán antes del foro

Para evitar que la agenda se construya únicamente desde San Luis Potosí, la organización lanzó una convocatoria para realizar preforos nacionales e internacionales.

Podrán participar instituciones, organizaciones, universidades, empresas, colectivos, activistas y personas interesadas.

Los encuentros podrán adoptar distintas formas: conversatorios, mesas de diálogo, conferencias, paneles, talleres, rodadas, actividades culturales, exposiciones, proyecciones, recorridos o acciones comunitarias.

La libertad de formatos busca que cada comunidad pueda hablar desde su propia realidad.

Una ciudad podrá discutir sus ciclovías; otra, los siniestros viales; otra, la violencia contra las mujeres; otra, la accesibilidad; otra, la contaminación o la salud pública.

El objetivo será reunir esas experiencias para alimentar la discusión nacional.

Una agenda que pretende dejar algo después de junio

Los organizadores quieren que el foro no sea únicamente una semana de actividades.

La apuesta es que los preforos funcionen como un proceso previo de diagnóstico ciudadano y que el encuentro nacional permita conectar esas experiencias, generar propuestas y fortalecer la incidencia.

San Luis Potosí aportará su propia historia: una comunidad ciclista que lleva años organizando rodadas y actividades, pero también una ciudad que enfrenta problemas de crecimiento urbano e infraestructura.

El desafío será convertir ambas realidades en una conversación nacional.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

REDES SOCIALES

106,738FansMe gusta
109SeguidoresSeguir

Últimas Notas