Por Eduardo Caraza
En política, los tiempos no siempre los marca la ley… los marca el poder.
México vive hoy una realidad que, aunque no es nueva, sí es cada vez más evidente: las campañas adelantadas se han convertido en la regla no escrita del sistema político. A dos años del proceso electoral de 2027, los partidos ya están moviendo sus piezas, bautizando aspirantes y posicionando nombres bajo figuras que buscan evadir más que respetar la ley.
A nivel nacional, el tablero comienza a definirse. El PRI ha comenzado a presentar perfiles bajo el título de “defensores”, una figura políticamente útil, pero jurídicamente ambigua. Movimiento Ciudadano ha hecho lo propio en los estados donde son fuertes mientras que el Partido VERDE también ha comenzado a perfilar posibles candidatos.
En paralelo, el PAN se prepara para presentar su proyecto político y nombres clave. MORENA mantiene su narrativa institucional: aún no hay fechas ni precandidatos definidos, pero ha reiterado que la selección será mediante encuestas.
Pero, ¿qué dice la ley?
La legislación electoral mexicana establece que las precampañas deben realizarse dentro de los tiempos oficiales del proceso electoral. Antes de ello, cualquier acto que implique promoción personalizada puede considerarse un acto anticipado de campaña.
Sin embargo, la realidad política ha encontrado caminos alternos. La ley prohíbe el acto, pero permite la narrativa.
Pero hay un elemento adicional que comienza a encender alertas: el llamado “Plan B” electoral. Desde el entorno de la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha planteado incluir la revocación de mandato en 2027.
Esto podría favorecer a Morena al mantener movilizada su base electoral. Sin embargo, el Partido del Trabajo no acompañaría esta propuesta, lo que podría frenarla.
La pregunta de fondo es quién se beneficia. La respuesta: quienes ya tienen estructura, recursos y exposición pública.
En San Luis Potosí, el escenario se calienta. Destacan perfiles en el PRI como Sara Rocha y Enrique Galindo. Por el Partido Verde, Ruth González ha sido mencionada.
El contexto refleja una constante nacional: la elección ya empezó.
Las campañas adelantadas no solo alteran los tiempos… alteran la equidad.
Al final, la ley fija el calendario… pero el poder decide cuándo empieza la elección.
L.A. Eduardo Caraza Rodríguez


